DEVOCIÓN A LA DIVINA MISERICORDIA
La devoción a la Divina Misericordia representa la efusión última del amor de Dios hacia una humanidad agobiada por el peso del pecado y el alejamiento de los preceptos divinos. Esta piedad no constituye una innovación doctrinal, sino que reafirma el atributo más excelso del Creador, quien se inclina ante la miseria de la criatura para ofrecerle un camino de perdón y restauración espiritual. Para el fiel de espíritu tradicional, esta devoción se fundamenta en la confianza absoluta en los méritos de la Pasión de Nuestro Señor, reconociendo que la justicia divina, aunque perfecta e ineludible, encuentra su cumplimiento en la misericordia que brota del Corazón traspasado del Redentor en el Calvario.
El origen histórico de este mensaje se vincula con las revelaciones místicas concedidas a Santa María Faustina Kowalska, una humilde religiosa de la Congregación de las Hermanas de Nuestra Señora de la Misericordia en Polonia. A partir del año 1931, en la ciudad de Plock, Nuestro Señor se manifestó a la santa con la apariencia de la imagen que hoy conocemos, con dos rayos que brotan de su pecho representando el agua que justifica las almas y la sangre que es la vida de las mismas. La revelación central enfatizaba la urgencia de recordar al mundo que Dios es un Padre compasivo, estableciendo el diario de la mística como una guía para que los pecadores no teman acercarse al tribunal de la penitencia.
La consolidación litúrgica de esta devoción alcanzó su carácter universal al finalizar el segundo milenio, en un contexto donde el mundo requería un recordatorio de la esperanza cristiana frente a las sombras del siglo veinte. En el año 2000, durante la ceremonia de canonización de sor Faustina, la autoridad eclesiástica integró formalmente esta celebración en el calendario de la Iglesia universal, atendiendo al pedido que Cristo mismo había expresado en las visiones. Esta decisión permitió que la práctica de la Coronilla y la veneración de la imagen se extendieran por todas las naciones, subrayando que la misericordia es el límite divino impuesto al mal y la última tabla de salvación para los hombres.
Canonización de Santa Faustina Kowalska
El Papa San Juan Pablo II fue el pontífice que consagró oficialmente el segundo domingo de Pascua como el Domingo de la Divina Misericordia para toda la Iglesia. En el año 2000, mediante el decreto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos, el Santo Padre hizo obligatoria esta festividad con el fin de resaltar la íntima conexión entre el misterio pascual de la Resurrección y la benevolencia divina.
La razón de esta consagración pontificia radicaba en la voluntad de ofrecer a los fieles una fuente de consuelo espiritual y una indulgencia plenaria, buscando que la humanidad entera se sumergiera en el océano de la gracia que se derrama tras la victoria de Cristo sobre la muerte.
La razón teológica de esta consagración se fundamenta en la necesidad de reparar las faltas cometidas y de interceder por la conversión de los pecadores antes del día del juicio. Al dedicar este día específico, la Iglesia enseña que la misericordia no es una aprobación del error, sino una invitación a la contrición y al abandono de las sendas del vicio para abrazar la santidad.
La celebración busca que el alma comprenda que, a pesar de la gravedad de sus culpas, la bondad de Dios es infinita para quien acude a ella con humildad, transformando el temor servil en un amor filial que reconoce en Jesús al único Salvador y Señor del universo.
En la actualidad, el alma que desea cultivar esta devoción debe meditar sobre las llagas del Crucificado, reconociendo que la confianza en la Divina Misericordia es la llave que abre el Corazón de Dios y garantiza la salvación eterna.
LA CORONILLA DE LA DIVINA MISERICORDIA
FIESTA DE LA DIVINA MISERICORDIA
La Fiesta de la Divina Misericordia será el domingo 4 de abril de 2027.
La Novena de la Divina Misericordia en 2026 comenzará el Viernes Santo, 26 de marzo de 2027, para culminar un día antes de la Fiesta de la Divina Misericordia el sábado 3 de abril de 2027, siguiendo la tradición de iniciarla el Viernes Santo y rezar la Coronilla de Jesús por nueve días, pidiendo por diferentes grupos de almas cada día para la conversión y la gracia.
Para recitar la Coronilla de la Divina Misericordia se usa un rosario.
Por la señal de la Santa Cruz (†), de nuestros enemigos (†), líbranos, Señor, Dios nuestro (†). En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Se comienza rezando un Padre Nuestro, un Ave María y el Credo.
Padrenuestro.
Padrenuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre, venga a nosotros tu Reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
El pan nuestro de cada día danos hoy, y perdona nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén.
Ave María.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, el Señor es contigo; bendita tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
Credo.
Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible.
Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por Quien todo fue hecho, que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo, y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.
Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas.
Creo en la Iglesia, que es Una, Santa, Católica y Apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.
En la cuenta mayor del Rosario, donde normalmente se dice el Padre Nuestro, se dice:
Padre Eterno,
Te ofrezco
el Cuerpo, la Sangre,
el Alma y la Divinidad
de Tu amadísimo Hijo,
Nuestro Señor Jesucristo,
como propiciación
de nuestros pecados
y los del mundo entero.
En las 10 cuentas menores del Rosario, donde normalmente se dicen las Ave María, se dice 10 veces:
Por Su dolorosa Pasión,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.
Al terminar la decena se recita tres veces:
Santo Dios,
Santo Fuerte,
Santo Inmortal,
ten misericordia de nosotros
y del mundo entero.
Se continúa hasta terminar las 5 decenas del Rosario y se termina con la oración final.
Oración final:
Oh Dios Eterno, en quien la misericordia es infinita y el tesoro de compasión inagotable, vuelve a nosotros Tu mirada bondadosa y aumenta Tu misericordia en nosotros, para que en momentos difíciles no nos desesperemos ni nos desalentemos, sino que, con gran confianza, nos sometamos a Tu santa voluntad, que es el Amor y la Misericordia mismos. Amén.
NOVENA A LA DIVINA MISERICORDIA
"Deseo que durante estos nueve días encamines almas hasta el manantial de Mi misericordia, para que encuentren allí la fortaleza, el refugio y toda aquella gracia que necesiten en las penalidades de la vida, y especialmente en la hora de la muerte. Cada día traerás a Mi corazón un grupo de almas diferentes y las sumergirás en el océano de Mi misericordia y Yo conduciré todas esas almas a la mansión de Mi Padre... Todos los días implorarás a Mi Padre gracias para esas almas en atención a los méritos de mi amarga Pasión."
Del diario de Santa Faustina
DÍA PRIMERO: Por todo el género humano, especialmente por los pecadores.
Misericordiosísimo Jesús, cuya prerrogativa es tener compasión de nosotros y perdonarnos, no mires nuestros pecados, sino la confianza que depositamos en Tu bondad infinita. Acógenos en la morada de Tu Piadosísimo Corazón y no permitas que salgamos jamás de él. Te lo pedimos por el amor que te une al Padre y al Espíritu Santo.
Padre Eterno, vuelve Tu compasiva mirada hacia todo el género humano y en especial hacia los pecadores, todos unidos en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Por los méritos de Su Pasión, muéstranos Tu misericordia, para que alabemos la omnipotencia de Tu misericordia, por los siglos de los siglos. Amen.
Terminar el día 1 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA SEGUNDO: Por las almas de los sacerdotes y religiosos
Misericordiosísimo Jesús, de quien procede toda bondad, multiplica Tus gracias sobre las religiosas consagradas a Tu servicio, para que puedan hacer obras dignas de misericordia; y que todos aquellos que la vean, glorifiquen al Padre de Misericordia que está en el cielo.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada misericordiosa hacia el grupo elegido de Tu viña (hacia las almas de sacerdotes y religiosos); dótalos con la fortaleza de Tus bendiciones. Por el amor del Corazón de Tu Hijo, en el cual están unidos, impárteles Tu poder y Tu luz, para que guíen a otros en el camino de la salvación y con una sola voz canten alabanzas a tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Terminar el día 2 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA TERCERO: Por todas las almas devotas y fieles
Misericordiosísimo Jesús, del tesoro de Tu misericordia distribuye Tus gracias a raudales entre todos y cada uno de nosotros. Acógenos en el seno de Tu Compasivísimo Corazón y no permitas que salgamos nunca. Te imploramos esta gracia en virtud del más excelso de los amores; aquel con el que Tu corazón arde tan fervorosamente por el Padre Celestial.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas fieles, pues que guardan el legado de Tu Hijo. Por los méritos y dolores de Su Pasión, concédeles Tu bendición y tenlos siempre bajo Tu tutela. Que nunca claudiquen su amor o pierdan el tesoro de nuestra santa fe, sino que, con todos los Ángeles y Santos, glorifiquen tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Terminar el día 3 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA CUARTO: Por los que no creen y todavía no conocen la Divina Misericordia.
Piadosísimo Jesús, Tú que eres Luz del género humano, recibe en la morada de Tu corazón lleno de compasión, las almas de aquellos que todavía no creen en Ti, o que no te conocen. Que los rayos de Tu gracia los iluminen para que también, unidos a nosotros, ensalcen tu maravillosa misericordia, y no los dejes salir de la morada de Tu corazón desbordante de piedad.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada a las almas de aquellos que no creen en Tu Hijo, y a las de aquellos que todavía no te conocen, pero anidan en el Compasivo Corazón de Jesús. Aproxímalos a la luz del Evangelio. Estas almas desconocen la gran felicidad que es amarte. Concédeles que también ellos ensalcen la generosidad de Tu misericordia por los siglos de los siglos. Amén.
Terminar el día 4 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA QUINTO: Por las almas de nuestros hermanos separados.
Misericordiosísimo Jesús, que eres la Bondad misma, no niegues la luz a aquellos que Te buscan. Recibe en el seno de Tu Corazón desbordante de piedad las almas de nuestros hermanos separados. Encamínalos, con la ayuda de Tu luz, a la unidad de la Iglesia, y no los dejes marchar del cobijo de Tu Compasivo Corazón, todo amor; haz que también ellos lleguen a glorificar la generosidad de tu misericordia.
Padre Eterno, vuelve Tu piadosa mirada hacia las almas de nuestros hermanos separados, especialmente hacia las almas de aquellos que han malgastado Tus bendiciones y abusado de Tus gracias, manteniéndose obstinadamente en el error. También a ellos da cobijo el Corazón misericordioso de Jesús; no mires sus errores, sino el amor de Tu Hijo y los dolores de la Pasión que sufrió y que aceptó por su bien. Haz que glorifiquen Tu gran Misericordia por los siglos de los siglos. Amen.
Terminar el día 5 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA SEXTO: Por las almas mansas y humildes y las de los niños pequeños.
Misericordiosísimo Jesús que dijiste: "aprended de Mí, que soy manso y humilde de corazón", acoge en Tu Corazón desbordante de piedad a todas las almas mansas y humildes, y las de los niños pequeños. Estas almas son la delicia de las regiones celestiales y las preferidas del Padre Eterno, pues se recrea en ellas muy particularmente. Son como un ramillete de florecillas que despidieran su perfume ante el trono de Dios. El mismo Dios se embriaga con su fragancia. Ellas encuentran abrigo en Tu Piadosísimo Corazón, oh Jesús y entonan incesantemente himnos de amor y de gloria.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada llena de misericordia hacía estas almas mansas, hacia estas almas humildes y hacia los niños pequeños acurrucados en el seno del corazón desbordante de piedad de Jesús. Estas almas se asemejan más a Tu Hijo. Su fragancia asciende desde la tierra hasta alcanzar Tu Trono, Señor. Padre de misericordia y bondad suma, Te suplico, por el amor que Te inspiran estas almas y el gozo que Te proporcionan: bendice a todo el género humano, para que todas las almas a la par entonen las alabanzas que a Tu misericordia se deben por los siglos de los siglos. Amén.
Terminar el día 6 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA SÉPTIMO: Por las almas que veneran especialmente la Misericordia Divina.
Misericordiosísimo Jesús, cuyo Corazón es el Amor mismo, recibe en Tu Corazón piadosísimo las almas de aquellos que de una manera especial alaban y honran la grandeza de Tu misericordia. Son poderosas con el poder de Dios mismo. En medio de las dificultades y aflicciones siguen adelante, confiadas en Tu misericordia; y unidas a Ti, oh Jesús, portan sobre sus hombros a todo el género humano; por ello no serán juzgadas con severidad, sino que Tu misericordia las acogerá cuando llegue el momento de partir de esta vida.
Padre Eterno, vuelve Tu mirada sobre las almas que alaban y honran Tu Atributo Supremo, Tu misericordia infinita, guarecidas en el Piadosísimo Corazón de Jesús. Estas almas viven el Evangelio con sus manos rebosantes de obras de misericordia, y su corazón, desbordante de alegría, entona cánticos de alabanza a Ti, Altísimo Señor, exaltando Tu misericordia. Te lo suplico Señor: muéstrales Tu misericordia, de acuerdo con la esperanza y confianza en Ti depositada. Que se cumpla en ellos la promesa hecha por Jesús, al expresarles que durante su vida, pero sobre todo a la hora de la muerte, aquellas almas que veneraron Su infinita misericordia, serían asistidas por El, pues ellas son su gloria. Amén.
Terminar el día 7 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA OCTAVO: Por las almas que estén en el purgatorio.
Misericordiosísimo Jesús, que exclamaste ¡misericordia!, introduzco ahora en el seno de Tu Corazón desbordante de misericordia las almas del purgatorio, almas que tanto aprecias pero que, no obstante, han de pagar su culpa. Que el manantial de Sangre y Agua que brotó de Tu Corazón apague las llamas purificadoras para que, también allí, el poder de Tu misericordia, sea glorificado.
Padre eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que padecen en el purgatorio y que Jesús acoge en Su Corazón, desbordante de piedad. Te suplico, por la dolorosa Pasión que sufrió Tu Hijo, y por toda la amargura que anegó Su sacratísima alma: muéstrate misericordioso con las almas que se hallan bajo Tu justiciera mirada. No los mires de otro modo, sino sólo a través de las heridas de Jesús, Tu Hijo bien amado; porque creemos firmemente que Tu bondad y compasión son infinitas. Amén.
Terminar el día 8 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
DÍA NOVENO: Por las almas tibias.
Piadosísimo Jesús, que eres la Piedad misma. Traigo hoy al seno de Tu Compasivo Corazón a las almas enfermas de tibieza. Que el puro amor que Te inflama encienda en ellas, de nuevo, la llama de tu amor, y no vuelva el peso muerto de su indiferencia a abrumante con su carga. ¡Oh, Jesús!, todo compasión, ejerce la omnipotencia de Tu Misericordia, y atráelas a Ti, que eres llama de amor viva y haz que ardan con santo fervor, porque Tú todo lo puedes.
Padre Eterno, mira con ojos misericordiosos a estas almas que, a pesar de todo, Jesús cobija en el seno de su Corazón lleno de piedad. Padre de Misericordia, te ruego, por los sufrimientos que Tu Hijo padeció, y por sus tres largas horas de agonía en la Cruz, que ellas también glorifiquen en el mar sin fondo de Tu misericordia, Amén.
Terminar el día 9 con la Coronilla de la Divina Misericordia.
*•.¸..✿..¸.•*
Que Dios les conceda, a través del Arcángel San Miguel, las Gracias que necesiten y la Gracia de una verdadera conversión y una sincera confesión.
Ayúdame a difundir la devoción a mi Santo Patrón:
Karla Rouillon Gallangos
Googlea “krouillong”
Encuéntrame en Pinterest, Youtube, Instagram y Soundcloud.
*•.¸..✿..¸.•*
Ayúdame a difundir la devoción a mi Santo Patrón:
Aprende a rezar el ROSARIO DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL y difúndelo para que más personas tengan su protección.
If you prefer english version please go to THE CHAPLET OF SAINT MICHAEL
En este enlace puedes rezar el Rosario de San Miguel Arcángel en LATIN
Si prefieres leerla, también puedes descargar la oración en PDF.
Descarga tu GUÍA PARA UNA BUENA CONFESIÓN y ¡Confiésate bien!
*•.¸..✿..¸.•*
Volver al ÍNDICE DEL BLOG
Salve. Si te ayudó este contenido por favor compártelo, porque hacer el bien hace bien y espero conocerte en el Cielo. Ave María Purísima, sin pecado concebida santísima, corredentora y mediadora de todas las Gracias.
*•.¸..✿..¸.•*










.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
.jpg)
Comentarios
Publicar un comentario